De L. para A.

13 de mayo, 2021

Me dio mucho gusto recibir tu carta y leer que fue una sorpresa para ti que te haya elegido; me encantó leer el primer párrafo, tan poético y lleno de imágenes. Créeme que las primeras líneas de mi carta no fueron tanto una excusa, sino más bien una forma de iniciar la escritura, pues cuando no conoces mucho a alguien no siempre sabes cómo iniciar una conversación. 

Siguiendo un poco con la historia que te contaba en la carta anterior y al leer tu carta, en la que me contabas que de alguna manera tú viviste una situación similar en el pasado y que ambos compartimos un sabor de boca amargo por los sucesos, no sé y no logro identificar claramente si en realidad eso es amor o desamor. Esto también me hace reflexionar sobre la lectura y preguntarme, ¿realmente es amor lo que viven X. y A.? Desde mi perspectiva, siento que se trata de la fantasía de un amor no consumado y que se finca en ilusiones que nunca se llegarán a concretar por la obvia razón de las dos cadenas perpetuas de X. Tú, ¿qué opinas? 

También puedo percibir en la lectura, y lo comentaba en la última sesión, que hay una especie de secreto que no termina, promesas rotas que, como los matrimonios y las relaciones de pareja de nuestras cartas anteriores, rompen los votos y promesas de fidelidad y respeto al transgredir la integridad de un ser humano. 

Otro hilo que encuentro como una constante en las cartas de A. para X., es que en la mayoría de sus cartas le cuenta una historia diferente relacionada con sus quehaceres dentro de la farmacia, así como la serie de medicamentos o remedios caseros o herbolarios que receta a los enfermos que llegan hasta el local. Esto me hace reflexionar… considero que la práctica de la medicina termina siendo una forma de amor, ya que al curar las dolencias de otros es como si estuvieras regalando amor, un amor que cura las penas de los demás, ya sean síntomas de una enfermedad física o síntomas de una enfermedad emocional, pero siempre hay un medicamento o remedio para cada una de ellas. 

Te cuento que varios años atrás trabajé en una editorial médica. En ciertas ocasiones tenía que realizar correcciones, revisiones y hasta traducciones de los artículos y postulados que enviaban las editoriales extranjeras, o bien los textos que escribían algunos médicos a los que se les publicaban sus investigaciones. No soy médico de profesión, así que tuve que ir aprendiendo sobre la marcha, asesorada por dos médicos que trabajaban para la editorial como correctores de estilo. La verdad, aprendí mucho de medicina y no entiendo bien porqué pero en mi memoria se quedaron almacenados muchos datos sobre las dosis, el funcionamiento y la cura de varios medicamentos, así como la sintomatología de algunas enfermedades. 

Mi relación con la medicina no termina ahí, ya que tengo dos hermanas menores y ambas son médicos, una alópata y otra homeópata, y siempre discuten sobre, ¿cuál medicina es mejor? Para mí, una y otra son curativas, porque me atiendo con ambas. Interviene el estado anímico para la recuperación, la mente es muy poderosa y así como te puede enfermar, te puede curar. He constatado muchos casos de familiares, amistades y conocidos que han enfermado gravemente y, analizando sus enfermedades, la mayoría ha tenido que ver más con una situación psicológica no resuelta que con la agresión propia de la enfermedad; incluso creo que parte de la curación es un acto de fe. 

Si alguien desea una buena salud, primero debe preguntarse si está listo 

para eliminar las razones de su enfermedad. 

Sólo entonces es posible ayudarlo. 

Hipócrates. 

Seguimos leyéndonos… 

L.