De L. para A.

28 de junio, 2021

Querida Amaranta, espero que te encuentres muy bien y que no estés sufriendo mucho con el frío. Disculpa que escriba hasta hoy, pero he andado muy atareada y no me había dado el tiempo de sentarme a escribir. Espero que te dé tiempo suficiente de leer mi carta antes de la sesión del miércoles. 

Me gustó mucho la carta que le escribiste a H., sobre todo porque también a mí me hizo click la carta que le escribió a R.M. Esa idea de la caja negra y las descripciones que ambos hacen en sus cartas fueron imágenes que me hicieron reflexionar, en especial porque al buscar una imagen gráfica de la caja negra de un avión, encontré que incluye la leyenda “DO NOT OPEN”, lo cual es una contradicción, porque al final terminan abriéndolas para intentar descifrar las causas de los accidentes a través de las últimas conversaciones de los pilotos con las torres de control.

Te cuento que, en estos últimos días, esa imagen de la caja negra me ha hecho pensar en la caja negra que todos llevamos dentro, en la que vamos guardando y codificando todas las conversaciones, secretos, problemas, soluciones, amores, desamores, creencias, etc., etc., etc.… toda la serie de sucesos que vivimos día a día y durante toda nuestra vida, que se van almacenando como en un disco duro o más bien como en una memoria que registra todos esos sucesos. Me hace pensar en qué podría pasar si esa memoria fuese extraíble, de tal modo que pudiéramos recordar con exactitud cada uno de los sucesos y las contestaciones o soluciones que pudimos haber vivido, ¿te imaginas? El problema sería que cualquier persona podría tener acceso a esa memoria, qué miedo ¿no? Afortunadamente, todos esos sucesos se quedan en nuestra caja negra interior, y tal vez hasta pudiera ser de otro color; aunque a mí me agrada que sea negra, le da cierto misterio, elegancia y distinción. 

Hablando de esas connotaciones que tiene el color negro, siempre me ha parecido un color serio que puede asociarse incluso con el luto; en específico hoy, ya que lamentablemente me avisaron del fallecimiento de un tío. Me hizo sentir triste y un tanto reflexiva, precisamente sobre estas cajas negras que todos podemos llevar dentro y sobre las que podríamos escribir grandes novelas de nuestras propias vidas; algunas serían interesantes y otras no tanto. Me ha hecho pensar en lo frágil de la vida y en que tarde o temprano esa caja negra se agota.

Lo bueno es que las cajas negras pueden también albergar un regalo no esperado, unos chocolates, un anillo de compromiso, una infinidad de sorpresas. Es mejor pensarlo en positivo. 

Cuídate mucho y nos vemos el miércoles para seguir conversando y continuar leyéndonos… 

L.