De M. para L.

De M. para L.

Hola, L., 

Fue un gusto conocerte en persona y al mismo tiempo fue muy extraño verte fuera de la computadora, jaja, como si fuésemos una especie de conocidos-desconocidos, ¿tú también lo sentiste así? Todo esto de la pandemia me sigue pareciendo una película o un libro de ciencia ficción de la que he querido saber poco. En primer lugar opté por aislarme físicamente tomando en cuenta las medidas de prevención, pero creo que poco a poco me fui aislando también mentalmente, refugiándome en lo que no implicara temas de muerte o dolor, “refugiarme en la estética como experiencia gozosa de la vida”, como dice el maestro Dussel; tal vez como una especie de mecanismo de defensa que por un lado ha sido un respiro, pero por otro me hace sentir un poco extraviada con algunas personas y en algunas situaciones. 

Sinceramente, en esta segunda parte, me enfadaron diferentes fragmentos del libro respecto a las características que el autor le da a Ilana, como perpetuando esta imagen de la mujer que, entre otras cosas, sólo posee un poder destructivo. Cuando pienso en las mujeres de las que me rodeo en la actualidad, el personaje de Ilana me parece sumamente arcaico, aunque entiendo que los libros son un reflejo del tiempo en que se escriben, y la que lee, de forma inevitable, lo hace con los lentes de su tiempo actual. Además, los dramas y chantajes y reproches en las cartas de Ilana y de Alec me fatigaron un poco, siento que están muy alejados de las propuestas amorosas que el feminismo impulsa para vivir el amor de una manera más libre y armoniosa. Me gusta pensar en esta idea feminista del amor como un espacio para transformar las relaciones de poder no sólo en la vida personal sino también en lo social. Tengo mucha empatía y simpatía por todo aquello que me transmita esperanza. Sé que el tema del libro no tiene un enfoque de género, ni feminista, ni machista, pero todos los días, ya sea en las noticias, en las redes sociales y con mis amistades, el tema es inevitable, sea desde el cansancio o desde la propuesta, y yo me quedo con esta última. 

Interpreto todas estas cartas, que narran la historia de los personajes que no sueltan su pasado, como una especie de analogía del conflicto territorial entre Israel y Palestina. En la última carta de Boaz de este segundo fragmento del libro me parece escuchar la propuesta de Amos Oz: “En mi opinión debemos dejarlos tranquilos (a los árabes) y ellos a nosotros”. 

M. 

El video de Amos oz me hizo reflexionar sobre los dos lados de un conflicto 

Boaz, que el padre ignora como ofensa a la madre

Año publicación: 2008 (1987)