De Ó. para H.

20 de Julio de 2021 

De O. para HGCM 

Qué libros tan extraordinarios hemos leído, ¿no es verdad? Mi favorito fue el último, porque fue breve y directo. La historia me encantó porque involucró mentiras, soldados, locura y grasa, mucha grasa. Qué buena autora, ¿cierto? No puedo dejar de pensar que ella imagina y escribe donde menos lo esperamos: cuando está en el baño, cuando va a comprar algo, cuando ve algo fuera de lo común, cuando firma algún libro o cuando tiene que soportar los abrazos de admiradores que huelen feo. 

Una vez un maestro arquitecto me dijo que él imaginaba sus proyectos en el baño, y que mucha gente siempre pensaba que hacía su trabajo en algún lugar propio para eso. “El dinero entra por el baño”, dijo. Así que, ¿por qué imaginarme a la autora escribiendo en su habitación mientras una barita de incienso se quema? ¡Tonterías! Podría apostar a que ella creó sus mejores libros en situaciones y lugares nada comunes. ¿Qué cuáles son sus mejores libros? Váyase a saber cuáles son, pero sin duda alguna el que leímos es uno de los mejores. Me voy a leer detestable, pero cada vez que leía una carta de Mapple imaginaba el sonido que hace un delicioso tocino dorándose: “tsss tsss tsss”. Disculpa mi mala onomatopeya. Ah, y cuando hablaba la poderosísima autora mi mente se llenaba de risas hipócritas. No tengo una onomatopeya para eso, lo siento. 

Yo, en algún momento de mi vida, fui gordo, pero no tan gordo. Gracias a mi madre y a mi padre salí de ese agujero. Bueno, realmente no estaba en el agujero llamado “obesidad”, pero ya andaba queriendo resbalar. ¿Me hubiera resbalado por un mal paso o por mi grasa? Ahora que miro hacia atrás sólo veo una posibilidad que jamás llegó a triunfar. Es cierto que no tengo un cuerpo de escultura griega, y también es cierto que no tengo una condición física envidiable, pero no evolucioné en una persona mórbida. “Los gorditos son buena onda y saben bailar”, escuché muchas veces en la televisión y en las calles. No, no quería ser ese gordito buena onda que baila bien. Además, no soportaría los chistes nuevos para gorditos. 

¿Qué te pareció el libro? ¿Crees que pensaste en la autora después de leerlo? No tienes que contestarme, claro. Las respuestas son tuyas y sólo tuyas. 

El personaje de la escritora, cuyo nombre ya ni recuerdo, dijo que las mejores cartas son las más cortas. Yo opino lo mismo, porque son directas y sin tanto lío. Después de esto, bye. 

O.