De. S. para A.

17 de noviembre, 2020

Después de mucho tiempo

Un pequeño cuento para A,

Al fin nos has escuchado, supongo que lograste desarrollar ese nuevo poder que se va adquiriendo con los años, ese que se adquiere cambiando los hábitos o lo que es lo mismo, la capacidad para transformar nuestras necedades. Dime una cosa, ¿has dejado de correr para ser contemplativa?, ¿ahora dudas de todos y en vez de buscar una respuesta “académica” a cada cuestión existencial, tú misma -como detective privado y con una gran lupa- te das las respuestas que dejan tranquila tu alma? Seguro que eres más reflexiva, asimilas las experiencias propias sin culpar a los demás, apostaría a que has comenzado a mirar con “los ojos del otro” (con los ojos de un perro que mira las estrellas, quizá). Debe ser eso, no podría explicármelo entonces de otro modo.

Resulta que R., H. y yo, S., formamos una congregación, no somos los únicos, pero has logrado escucharnos a nosotros tres; así se comienza, poco a poco. Con el tiempo irás descubriendo más señales y en un futuro, tú también formarás parte de esta congregación, no temas, lo disfrutarás, no es mentira.  

Dentro de nuestros compromisos como congregación, está el de concientizar a los “capaces” y dotar de más miembros a nuestra comunidad espiritual. Como bien lo sabes, H. tiene la capacidad de escribir en diversos planos, ya que conoce todos los caminos posibles a un mismo lugar; él ve con todo su cuerpo diversas dimensiones de un mismo acontecimiento y logra con gran destreza llevar al elegido de una imagen a otra, sólo con palabras. R. es diestra con el espacio y el tiempo, ella logra reunir a las personas indicadas, las enfrasca en pequeñas burbujas resistentes y ahí intercambian sus conocimientos, aprenden y generan nuevas experiencias. Y yo, bueno ya sabes lo que yo hago. 

Dentro de nuestras actividades practicamos todos los rituales de todas las religiones: a veces damos muchas vueltas, como los sufís; otras vamos a misa, a veces cantamos y oramos arrodillados en dirección a la Meca y hasta celebramos el Yom kipur. Pero lo que yo disfruto más (ya les preguntarás a H. y R. qué es lo que ellos prefieren) es recibir al sol con un gran OM, y con esto me refiero a que nos has escuchado. ¡Ya estás lista! Probablemente el gran OM que escuchaste esa madrugada fueron las ondas sonoras de nuestros OMs que, girando alrededor del mundo y viajando por el universo, llegaron hasta tus sueños.

¡Bienvenida, querida Andy!

Con cariño,

S.